Por Mariana Schkonik.- Uno de los primeros domingos de julio, al poco tiempo de mi llegada, partimos en caravana a Obama Beach. Estábamos desesperados por meternos al mar, aún sabiendo cuán contaminado estaba y queríamos incluso gozar del sol, del mismo sol que nos martirizaba toda la semana, mientras transitábamos por las veredas de cemento hirviendo de Log Base. Salimos directamente desde Camp Charlie. Mis colegas colombianas, entre ellas Juana…
















