En el CESFAM Padre Joan Alsina de San Bernardo, la precariedad no ha logrado apagar el compromiso. En medio de la escasez de insumos, la sobrepoblación y los silencios institucionales, florecen gestos de humanidad. Aquí, el amor no es una consigna: es el motor que sostiene una red de cuidados invisibles, resilientes y profundamente transformadores. ElPensador.io.- “Por favor, no me pongas la venda, mátame de frente porque quiero verte para…
















