El cierre fiscal del gobierno de Gabriel Boric dejó déficit estructural muy por sobre la meta, una regla fiscal incumplida y una caja estatal prácticamente vacía. Más que un debate técnico, el balance revela un problema político mayor: la distancia entre el discurso de responsabilidad y el manejo real de las finanzas públicas. Por Miguel Mendoza Jorquera.- Gabriel Boric no deja solo un gobierno fracasado en seguridad, desordenado en gestión…













