La tragedia de Renca expuso no solo fallas humanas, sino también deficiencias estructurales en las autopistas concesionadas. Más allá de culpar al chofer, la evidencia apunta a responsabilidades institucionales: estándares rebajados, barreras inadecuadas y un sistema que no protegió vidas. El verdadero debate es si el país puede garantizar infraestructura segura y respuestas serias frente al dolor de trece familias. Por Claudio Masson.- Hay tragedias que, por su magnitud, deberían…
















