Por Edgardo Viereck Salinas.- La historia inicia con dos rostros en pantalla y termina con uno. El otro quedó en el camino. Este es un relato que nos habla de pérdidas entrañables, de ver partir a un amigo de la forma más absurda imaginable. Es la Primera Guerra Mundial pero podría ser cualquier guerra. Eso sí, hay que decirlo, las trincheras añaden al panorama una curiosa crueldad y el efecto…
















