En cada campaña presidencial surgen promesas urbanas, pero pocas se sostienen como políticas de Estado. El déficit habitacional, la salud mental y el diseño territorial exigen soluciones profundas y permanentes. Habitar bien no es un lujo, es una urgencia ética y política. Por Uwe Rohwedder.- Las elecciones presidenciales suelen ser un momento propicio para que los distintos candidatos se acuerden de las ciudades y sus desigualdades. En un panorama global…
















