Desde la crisis de 2008 hasta el auge de nuevos liderazgos, la erosión de la confianza y la fragmentación social no solo reconfiguran la política: también se filtran en la vida cotidiana. La violencia escolar emerge como el síntoma más visible de una sociedad tensionada, donde instituciones debilitadas, desigualdad y cultura digital convergen en una crisis más profunda. Por Hugo Cox.- Las democracias del mundo están dañadas en su núcleo…
















