El voto obligatorio y un electorado menos ideologizado han transformado la política en un mercado donde el ciudadano es un consumidor. Entre promesas de soluciones rápidas, desafección ciudadana y péndulos electorales, Chile enfrenta el desafío de reconstruir acuerdos duraderos antes de que la democracia termine reducida a una simple lógica de consumo. Por Hugo Cox.- Para ciertos sectores, ver la política como un “producto” es una analogía bastante precisa, aunque…


