Del célebre eslogan comercial que marcó una época en Santiago a las promesas incumplidas sobre el CAE, una reflexión sobre la responsabilidad fiscal, las expectativas ciudadanas y el costo de las decisiones públicas. Por Cristián Pérez.- Comenzaba a transcurrir la segunda mitad del siglo XX y, en pleno centro de Santiago, específicamente en la intersección de las calles Rozas y Puente, funcionaba una casa comercial llamada Casa Moya, propiedad de…












