Una campaña atrapada entre la ortodoxia del PC, la sombra de Boric y un país cansado terminó dejando a Jara sin espacio propio, mientras Kast capitalizó orden y simpleza en un clima de tensión acumulada. Por Miguel Mendoza Jorquera.- Jeannette Jara salió a jugar una presidencial con una misión que en Chile se conoce bien: tratar de quedar bien con todos y terminar quedando sola. Quiso ganar votos fuera de…






