El caso de un anciano que es encarcelado tras defenderse de un asalto expone mucho más que una controversia judicial: revela la creciente fractura entre ley y justicia. En un contexto de inseguridad y deshumanización institucional, la respuesta del sistema parece ignorar la vulnerabilidad extrema y castigar la supervivencia, dejando al descubierto una crisis más profunda del contrato social. Por Lisandro Prieto Femenía.- “La justicia es la primera virtud de…














