La prohibición del interés compuesto no corrige abusos: niega principios económicos básicos y amenaza el ahorro de millones, en una señal preocupante de negacionismo legislativo. Por Piero Soto Rivas.– Hay ideas tan malas que uno supone que morirán en el primer trámite. Y después descubre que la Cámara las aprobó por 79 votos, que el Senado las ratificó y que hizo falta que el Banco Central rompiera su prudencia habitual…


