Por Mariana Schkolnik.- Antes de quedarme dormida o de enmohecer, debo recordar quién soy. Llueve brutalmente, caen rayos y truenos. Llueve, y mi cuerpo recibe el agua sin defensa. Esta lluvia no tiene compasión. La tierra se desliza, barrosa bajo mi cuerpo, y yo sigo sudando y temblando. Trato de ver, oler, tocar, asirme a algo, pero todo escurre, todo se mueve, animales y alimañas. Nada se estabiliza, todo fluye.…
















