La principal debilidad del gobierno no radica en la gestión, sino en su incapacidad de conectar emocionalmente con la ciudadanía. En ese vacío, la figura de Pía Adriasola emerge como una posible fuente de cercanía, empatía y humanidad, atributos imprescindibles para sostener la legitimidad política en tiempos complejos. Por Mario Gutiérrez.- A menos de un mes de inaugurado el nuevo gobierno, sus muy palpables falencias comunicacionales son severas; no irreversibles,…

