El mundo que se vislumbra con esa pléyade de derechas es oscuro. Un mundo de rechazos mutuos y de ver al prójimo como un enemigo. Un mundo en que muere la libertad del que no tiene, y donde fluye la del que tiene (más que neoliberal, anarco capitalista). Un mundo donde el pensamiento, la reflexión intelectual y lo colectivo pierden valor y son perseguidos. Por Alvaro Medina J.– Madrid fue…


